lunes, 17 de diciembre de 2018

ABOGADOS DE HERENCIAS

Cuando la necesidad se vuelve inviable por falta de liquidez ocurren situaciones que llevan a personas a no aceptar una herencia al no poder sufragar los impuestos que ello conlleva.

Una herencia testada o intestada siempre lleva la obligación de tener que abonar y liquidar el oportuno impuesto de sucesiones y donaciones, que si bien, se oye en diversos medios que están desapareciendo ello no es real y depende mucho de las circunstancias personales de cada heredero.

Por ello podemos ver herencias similares que tributan de manera diferente dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se realiza la liquidación, y también varía en función de la cualidad de heredero que tengan. Con ello  podemos deducir que no todas las herencias son iguales y que además no todos los herederos liquidan por igual.

Si es cierto que hay exenciones y reducciones en función de determinados detalles del heredero y de los bienes a heredar pero es mas cierto que liquidar el impuesto se vuelve en muchas ocasiones un trámite engorroso y de difícil solución para una persona que no sea experto en la materia.

Entonces, a todo el coste que lleva la liquidación tributaria hay que añadirle además la de los gastos de gestión, que se inicial normalmente con la contratación de un abogado experto en la materia que inicialmente generará unos honorarios por las consultas que inicialmente se le formulen, pero que se verá aumentado por el resto de gestiones tanto administrativas como judiciales que realice.

Como vemos los costes van en aumento, hasta que finalmente si además heredas cualquier bien inmueble, habrá que liquidar además el correspondiente impuesto sobre incremento de valor de bienes de naturaleza urbana, el mas conocido como plusvalía, y que conlleva otra añadido mas a los costes que tiene una herencia.

Por eso hay que analizar siempre bien de antemano todas las características que tenga una herencia, condiciones, términos y plazos para valorar si merece la pena heredar o aceptar una herencia por el coste elevado que a veces esta misma tiene.

Para eso el mismo código civil reguló el derecho a liberar, es decir, a pensar si se acepta o no una herencia, que se conoce con el término jurídico de aceptar una herencia a beneficio de inventario, que es que antes de heredar, el propio heredero tiene que valorar que bienes va a recibir y que consecuencias legales tienen los mismos sobre su economía.


El renunciar a una herencia no lleva ningún coste mas que el que algunas veces se ve necesario hacer una renuncia formal ante notario con el pequeño coste que tenga un acta sencilla.


jueves, 1 de marzo de 2018

blog


            En este espacio hemos dado cabida a un sinfín de artículos sobre cuestiones de derecho. Nos resulta fácil poder hablar de cuestiones jurídicas de las que día a día resolvemos o desarrollamos en nuestro trabajo. Sin embargo, hoy vamos a hablar de algo en lo que se funda de manera muy importante el derecho que es la educación.



            Me surge esta cuestión porque estoy estudiando matemáticas con mi hijo. Algo a lo que cada vez estamos menos acostumbrados y que sin embargo nos reporta muchísimas satisfacciones. Al menos a mí. Sólo el hecho de trasmitir el conocimiento debería por sí sólo ser lo suficientemente satisfactorio para poder sentarse junto a tu benjamín y dedicarle unas pocas horas de tu tiempo. Sé que esta sociedad en la que vivimos nos deja demasiado poco tiempo para ello y que nuestros hijos, según van creciendo, y lo sé por experiencia porque tengo dos que están desarrollando sus estudios universitarios, obtendrán una autonomía buena para ellos y sin duda para nosotros.



            Pero lo anterior no debe impedirnos exprimir al máximo las mieles de los ratos que nos ofrezcan. Son tan importantes las paradas en los estudios para contarnos sus inquietudes como la propia materia que están aprendiendo. Se sentirán cerca y sabrán contarte unas confidencias que si no te ven “como de su grupo” no lo van a hacer.



            No significa que seamos sus amigos. Como dice un buen amigo mío, juez de menores para mayor gloria, nosotros somos sus padres y así nos tienen que ver. No somos colega, tío, bro ni cualquier otro calificativo. Somos sus padres con mayúsculas y cuando examinamos con ellos el partido del sábado debían de sentirnos tan cerca como cuando vemos las matemáticas o la química, o el inglés o la música, o como cuando nos habla de la chica aquella que se sentó durante todo un entrenamiento a ver como lo hacíamos.



            Eso también es hacer derecho. Enseñarles la diferencia entre lo normal y lo correcto. Enseñarles normas de comportamiento. Enseñarles también lo importante de la obediencia debida. O de la conciliación democrática frente a la imposición. O ¿vamos a criticar lo que nuestros políticos hacen en la calle o en las instituciones cuando en casa no sabemos aplicarnos nuestra propia medicina?.



            Hace unas semanas un gran amigo me dio una receta que por obvia me había pasado desapercibida no en el fondo sino en su formulación, el principio de autoridad tiene como base el principio del ejemplo propio.



            Nuestros hijos van a ver en nosotros lo que hacemos por ellos e imitarán comportamientos. Esto no es un invento nuestro. Ni siquiera de la rama del conocimiento que exploto. Lo es de la psicología. Pero esa psicología no es más que la constatación de la realidad.



            Si un hijo ve que somos capaces de ceder de nuestro propio tiempo en su beneficio a la postre hará lo propio en su vida particular. Si ve que ayudamos a los demás a mejorar como personas, veréis como sin duda él hace lo mismo.



            Y eso hace derecho. Porque ese carácter se forjará desde pequeño para evitar los conflictos. Para dialogar en caso de discrepancias. Para no usar de la fuerza como arma arrojadiza, pero para no sentirse pequeño ante los abusos.



            Si somos capaces de transmitir tesón y fuerza para conseguir los objetivos serán adultos que no se vendrán abajo frente a las frustraciones. Es lo que los expertos llaman la tolerancia o intolerancia a las frustraciones. Verán que no es importante que es lo que obtengan, sino que con esfuerzo cualquier meta se puede alcanzar.



            Da igual si su carrera la desarrollan por ciencias, por letras, por humanidades o artes escénicas. Todos tenemos cabida en esta sociedad. Pero lo importante es que sepamos apreciar como lo importante la propia esencia del ser humano.



            Ver como los resultados de las dichosas matemáticas coinciden con lo correcto no solo satisface al alumno, lo hacen al maestro. Y a la familia. Ver graduarse a un hijo te llena de orgullo y satisfacción como diría el Monarca. Aunque todos sabemos que el mercado laboral esté muy complicado, la preparación debe ser un orgullo no sólo para encontrar trabajo sino también como producto de una realización personal.



            Al igual que un deportista que entrena con tesón ve sus resultados más temprano que tarde, el trabajo bien hecho salta a la vista. Y da sus frutos, y si los compartimos con nuestros hijos verán que les importamos.



            Muchas veces me siento celoso de lo próximos que mis tres hijos se encuentran a su madre. Es un estadio natural de intimidad, de buscar consejo en aquello que ven dudoso. Todo aquel tiempo que les ha dedicado, la vida se lo ha devuelto con creces. Y eso es hacer también derecho porque el ejemplo cunde con celeridad. Y la costumbre es uno de los principios generales del derecho. Acostumbrarse a hacer importante al de al lado, engrandece no solo la sociedad que desarrollas, entendiendo como la célula más importante la familia. Hablar no sólo de lo bueno sino también de lo malo dignifica ese espacio. Y eso hace que nos sintamos reconfortados en el modelo. Modelo que exportaremos a nuestra familia cuando la tengamos. Y a nuestra empresa. Y a nuestro grupo de amigos. Y ¿por que no? al resto de la sociedad.



            Obviamente no todo es un camino de rosas. No nos encontramos todos los días del mismo humor, pero la alegría de ver caer la lluvia tras los cristales y al calor de un buen fuego del hogar compensa cada contestación de adolescente, cada berrinche de infante, cada rabieta de bebé o cada frustración de joven.



            La familia es como un partido de fútbol en el que los defensas de los hijos van a intentar que no les colemos goles, como ellos van a intentar colárnoslos. Y algunos nos dejaremos porque sólo desde la generosidad vamos a poder crear la confianza para que entiendan que el míster es el míster porque aprendió antes de ellos.

jose maria garzon.

miércoles, 10 de mayo de 2017

jose maria garzon y la pensión de alimentos

En la entrada del blog del despacho del abogado don José María Garzón Flores vamos a hacer un comentario al hilo de la noticia que sobre la pensión de alimentos nos ha venido abrumando en la prensa especializada durante la semana pasada.
¿Hasta cuando tienen la obligación los padres de sufragar la pensión de alimentos en los procedimientos de familia? Hasta ahora, advierte el abogado Garzón, parecía que dicha obligación estaba establecida hasta la mayoría de edad, pero los Juzgados y Tribunales advertían que por el cumplimiento de la mayoría de edad no dejaba de ser una obligación de cumplimiento forzoso. Para éstos, dada una serie de circunstancias que concurrieran en el hijo, dicha obligación seguiría siendo constante, ahora bien, éstos decían que dicha obligación no podría ser indefinida.
Para ello, hemos recibido en el despacho del abogado José María Garzón una sentencia de una Audiencia Provincial que ha supuesto un soplo de aire fresco en este tan cargada ambiente de los alimentos. Para la citada Audiencia Provincial debe evitarse lo que ellos han llamado el “parasitismo social”. Ya hemos visto como son numerosas las sentencias en las que nuestros Juzgados y Tribunales asisten en la razón del progenitor sobre el que recae la obligación de prestar alimentos y cesan en esa obligación, extinguiendo la pensión de alimentos al hijo mayor de edad, o en caso de ser éste el que la reclame los citados Juzgados y Tribunales le niegan dicha pensión, en el supuesto de que éste tenga una actitud de pasotismo y de vivir a costa del padre, que esa situación vital pasiva sirva para vivir del cuento sin dar lo que los mortales llamamos “palo al agua”, que es un ni ni, esto es que ni trabaja, ni estudia, ni hace nada de nada. O mejor dicho no hace otra cosa que vivir a costa del padre o la madre obligados a pasarle pensión da alimentos de por vida si no hubiera sido por estos criterios tan nítidos de los Jugados y Tribunales
            Lo más relevante de estas sentencias para el abogado Garzón, es como se ha indicado, como decíamos, por nuestros Juzgados y Tribunales que dicho deber del pago de los gastos de educación y alimentos una vez dada la mayoría de edad sólo pueden darse cuando el hijo se encuentre constante su período de formación, pero para ello debe mantener una actuación diligente, con aprovechamiento del período de formación, de los estudios y se encuentre con intención de buscar trabajo si una vez acabado su ciclo formativo se encuentra con la dificultad en el acceso al mercado laboral, obviamente de lo contrario no parece razonable hacer cargar a los progenitores con una obligación sine die que le lleve a perder de su calidad de vida para fomentar una actitud de vivir a costa de los padres.
La jurisprudencia a la que hemos hecho referencia desde el despacho del abogado José María Garzón y que en la semana pasada ha hecho correr ríos y ríos de tinta versaba sobre la negativa de la Audiencia provincial de conceder una pensión de alimentos para una hija mayor de dieciocho años a costa de los padres separados y para la que no se había fijado pensión de alimentos en la correspondiente sentencia porque no se recogía en el correspondiente convenio regulador firmado por los padres. Obviamente en dicha demanda, al no existir hijos menores de edad o hubo intervención del Ministerio Fiscal sin que al Juez que dictó sentencia le extrañara dicho extremo, bendiciendo con su sentencia lo que los cónyuges establecían en su convenio regulador, lo que dicho sea de paso no podía ser de otra manera.
            En el presente caso, advierte Garzón, la hija era una joven de veintitrés años que se encontraba en situación de desempleo y que no estudiaba, situación que para la Audiencia de Cantabria había sido provocada por la propia hija con una situación de vaguería, dejadez y escaso aprovechamiento de los recursos que durante toda su vida habían sido puestos a su disposición, estimando así que dicha situación había sido buscada por ella, no haciéndola merecedora de la pensión que reclamaba.
            Todos hemos oído la gracieta que se suele hacer con el aforismo de “vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos”, pero amigos míos los Tribunales han dicho que esta gracieta tiene su fin. Los padres sólo estamos obligados a mantener a nuestros hijos y darles educación si ellos muestran el más mínimo interés por formarse y acceder a un puesto de trabajo puesto que en caso contrario no cabe más remedio que decirles a los hijos, ya basta de vivir del cuento y la sociedad no puede hacer parásitos sociales.

            Desde el despacho del abogado José María Garzón Flores no nos cansaremos de advertirles que en caso de duda acudan a un despacho en el que les despejarán las mismas para acordar lo que más les convenga.

jose maria garzon.

domingo, 2 de abril de 2017

Jose Maria Garzon

            Hoy en el blog del despacho del abogado José María Garzón queremos lo primero mandar nuestro más caluroso abrazo a uno de nuestros clientes: Al bano Carrisi.

            Nos han informado que ha sufrido un susto en su estado de salud y desde aquí queremos sumarnos a tantos y tantos actos de cariño que ha recibido.

            Su fiel escudero Sergio nos ha estado puntualmente advirtiendo de su óptima evolución y sabemos que muy pronto estará recuperado y estará con nosotros con tanta y tanta fuerza como siempre ha querido transmitirnos.

            Forza Al bano.


            Desde el despacho de Jose María Garzon no queremos tampoco dejar en este foro dejar de comentar, como lo hacemos con frecuencia, alguna de las cuestiones que nos están ocurriendo semana a semana.

            Esta semana hemos acudido a un asunto referente al derecho al honor de un personaje muy conocido por todos y que sufrió una campaña de acoso y descrédito hace mucho tiempo. Han tenido que transcurrir ocho años desde aquello y un sin fin de numerosas vicisitudes para que podamos discutir procesalmente sobre la citada lesión de su derecho al honor (siempre obviamente a nuestro juicio).

            La reflexión que nos asalta es si aunque medie una sentencia confirmatoria de dicha lesión, después de tanto tiempo van a poder determinarse como, una vez cumplimentados los requisitos obligatorios, reparado el daño a su honor.

            Transcurrido tanto tiempo no existen ya ni los programas que se hicieron eco del descrédito de referencia ni prácticamente las personas que intervienen, no en la lesión en sí sino en el resto de cuestiones. Desde el despacho del abogado Jose María Garzón consideramos que cuando la Justicia es lenta deja de tener sentido su resultado de manera que el reconocimiento de un derecho al pasar muchos años, deja que hubiera pasado todo ese tiempo con el derecho en cuestión violado o violentado. El abogado Garzón trabaja desde el primer día para que el ejercicio de los derechos tengan una pronta solución aunque no siempre resulta sencillo, ya que en cualquier proceso judicial pueden existir problemas y vicisitudes al margen de un ejercicio normal. Desde el despacho del abogado José María Garzón alertamos cuando existe una dificultad fuera de lo normal.

El daño ya está hecho y sus consecuencias han perdurado durante mucho tiempo
  

            Una de las cuestiones a las que se refiere lo anterior es que ninguno de los sujetos que, a nuestro juicio, lesionó el honor de nuestro representado, es periodista, es decir carecen de la más mínima formación. Lo anterior facilita sin duda la lesión de referencia entre otras cosas aunque solo sea por desconocimiento de sus consecuencias, lo que no hace de ello una disculpa.
           

            Esperemos pues la resolución y os daremos cuenta de la misma.

José María Garzón Flores.
abogado

martes, 10 de enero de 2017

jose maria garzon analiza sentencia contra Prosegur

Jose Maria Garzon Existe una sentencia llevada desde el despacho de José María Garzon reciente por la que se condena a la demandada Prosegur compañía de seguridad, S.A. a pagar al reclamante la cantidad de sesenta mil euros concepto de principal y costas del procedimiento. En dicho procedimiento se mantenía la pretensión de que dicha empresa abonara a los clientes que tenían contratados un sistema de seguridad y alarma al que se le habían realizado las revisiones estipuladas. Hasta que el pasado 22 de diciembre de 2013 al ir a abrir el establecimiento de administración de lotería, el esposo de la titular se dio cuenta de que el bombín del cierre de la persiana se encontraba forzado, y al entrar el local se encontraba revuelto y había un butrón en la pared de la trastienda, por lo que llamó inmediatamente al 091, personándose los agentes de policía nacional sobre las 17,30 horas comprobando lo indicado por el esposo, y se levantó el oportuno atestado, en el que se indició que desde el cierre del local el 21 a las 14,30 horas, la alarma no se activó percatándose del robo porque fue el al local a prepararlo para abrirlo al día siguiente, desprendiéndose que a pesar de haber dejado la alamar puesta, no función o y no se accionó a pesar de la entrada en dicho local personas desconocidas.

En dicho proceso judicial se ha tenido en cuenta la adaptación del establecimiento a lo dispuesto en el Reglamento de Seguridad Privada, concretamente establecer un sistema de seguridad o alarma eléctrica y adoptar las prevenciones de los artículos 132 y 112 del mismo. Del mismo modo se alegó que la alarma tuvo las correspondientes y rutinarias acciones de mantenimiento preventivo, debiendo adecuar los servicios a los riesgos, asimismo en cuanto a la instalación de la alarma debe seguir un procedimiento regulado en la ley con certificado de instalación y conexión a la central de alarmas, comprendiendo mantenimiento de la instalación y revisiones preventivas, debiendo asimismo disponer de servicio técnico para atender las averías.

Por todo ello deduciendo lógicamente de los hechos acaecidos se alegó por parte del despacho del abogado José María Garzón, que todo ello era incorrecto ya que finalmente la alarma falló y no saltó cuando entraron los ladrones.

Por ello se pudo acreditar que la relación jurídica en que la parte actora basaba su pretensión se configuraba como un arrendamiento de servicios, regulado en el artículo 1544 y concordantes del Código Civil, que se define como aquel en que una de las partes se obliga a prestar a otra un servicio por precio cierto, es decir, genera obligaciones para ambas partes. Partiendo de esto, se tuvo en cuenta el criterio contenido al respecto de la cuestión en la jurisprudencia en la que se reconoce que la prestación de servicios que ofrecen las empresas de seguridad se hace sobre la base de un hacer profesional que requiere el dominio de una técnica especial en orden a la instalación y funcionamiento de los equipos de seguridad, y no es de recibo que se diga que la empresa vende lo que quiera el cliente y lo instala donde el mismo cliente diga.

No se trata de que la empresa de seguridad garantice la indemnidad del local  como prestación de resultado (contrato de obra) sino de que los equipos que instala y actividad personal anexa a ellos (operadores de la central de alarmas, etc.) cumplan el cometido convenido, lo que se enmarca en el contrato de arrendamiento de servicios cuyo incumplimiento genera responsabilidad a título de culpa contractual del artículo 1104 en relación el los artículos 1101 y 1103 del Código Civil.

Por todo ello , se pudo concluir que el incumplimiento de la demanda de las obligaciones asumidas en el contrato de servicio de seguridad suscrito. Ciertamente en ningún momento se comprometió a garantizar la inatacabilidad y la destructibilidad del sistema, pero también es cierto que al no funcionar como debieran los detectores volumétricos instalados, ya fuera porque se hubiesen programado con retardo y lo que les impedía servir al uso que les era propio, o porque se utilizaran inhibidores de frecuencias, se evidenció que no llegó a desplegar los medios adecuados para cumplir con aquello a lo que se había comprometido  que no era otra cosa que instalar y mantener en perfecto estado de mantenimiento un sistema de seguridad apto y útil para evitar o disuadir a posibles ladrones de la comisión de robos o asaltos en el local a los que estaba destinado.

Y finalmente se pudo comprobar cómo a pesar de que si se hubiera instalado un sistema nuevo de seguridad homologado de Grado 3,  por ser un establecimiento de alto riesgo, no conlleva a considerar la obsolescencia o inutilidad del sistema instalado, pues el mismo se debería tener en perfecto estado de funcionamiento y en condiciones de cumplir su fin, tal cual es detectar la presencia de extraños en el local, y por tanto si no lo logró obedece a un incumplimiento de la demanda, que no consiguió la finalidad para que había sido contratada.



Sentencia defendida por el despacho del abogado José María Garzón.
jose maria garzon abogado

jueves, 29 de diciembre de 2016

jose maria garzon abogado y las disputas por herencias

En el post de hoy quiero hablaros de lo que recientemente ha sucedido en el despacho del abogado Jose Maria Garzon. Hemos vivido esta semana como con las prisas del fin de año una familia se apresuraba a presentar una demanda relativa a unas lindes de unas tierras rústicas que les había dejado su padre en herencia.
 
Eso no supone ninguna novedad pues es muy corriente que en estas fechas, coincidiendo con el fin de año los clientes quieran dejar hecho lo que habían acordado sin duda con la sensación del deber cumplido a tiempo.
 
Lo que sí es una novedad en el despacho de abogados de jose maria garzon ver como lo que en un principio comienza como un acuerdo familiar termina como el rosario de la Aurora, dejando salir los más bajos instintos familiares y corriendo las rencillas que desde hace mucho tiempo cada uno de ellos tenía guardadas y cargadas de rencor.
 
Sorprende como un matrimonio, al que conocíamos muy bien puesto que ello fueron clientes nuestros, encargados durante toda su vida en crear una familia muy unida, dándolo todo para ellos, a su muerte desencadenan una guerra familiar. Los hermanos, cargados de complejos de niños ricos, no por su esfuerzo sino por el de sus padres, una vez que tienen que demostrar esa generosidad de la que tanto dieron ejemplo sus ascendientes, no saben hacerlo.
 
Se cargan de razones para pelear por una porción insignificante que no les va a aumentar siquiera significativamente su patrimonio. Ya se encargaron sus padres de dejarles bien “colocados”. Con una empresa que funciona aunque ellos mismos se empeñaran en hacerla quebrar. Para algo deben de servir los años que el padre se dejó en esa empresa, mientras la madre compatibilizaba el trabajo en la misma con su labor en la casa. Todos ellos piden consejos al despacho de abogados de jose maria garzon, por la confianza que siempre han tenido en este despacho, y más aún cuando cada uno tiene una opinión diferente.
 
De algo tuvieron que servir las muchas crisis superadas, los cientos de horas invertidas, las muchas relaciones públicas que tuvieron que hacer y como no el buen material que venden a precios muy competitivos. Son muchos los años conociendo comerciales y productos. Comprando aquí y allí. Visitando ferias y exposiciones. Desechando productos muy baratos venidos desde Asia que no cumplían a juicio del patriarca estándares nacionales.
 
Pero todo ello se torna insignificante cuando peleando por unas lindes de unos terrenos agrícolas olvidados desde hace varios años que murió el pater familia se desatan los rencores, el tú tienes más que yo, el yo tuve que heredar el coche que tú ya no querías y a ti te compró el coche nuevo, sin darse cuenta que jamás tuvieron que hacer un esfuerzo para pagar a plazos lo que les era regalado.
 
Da pena ver como la labor hecha por unos padres desaparece con ellos y sólo por el componente personal del egoísmo. ¿Sería nuestra sociedad diferente si nada se mirara con la lupa del valor del dinero? Sin duda. Pero eso nos restaría a los abogados la gran parte de nuestro trabajo porque la gran mayoría de las discusiones jurídicas tienen como trasfondo el vil metal, metal que nos hace moralmente cada vez más pequeños, sin que los valores tengan ninguna importancia. Desde el despacho de abogados de jose maria garzon, recomendamos encarecidamente respetar la última voluntad de cualquier persona como principio básico del derecho hereditario, pero mucho mas aún, como respeto a la voluntad de la persona a la que se estimaba. La evitación de cualquier conflicto sería un maravilloso homenaje a la persona fallecida, y si por el contrario fuera necesario iniciar cualquier proceso judicial, que al menos lo sea no de una manera bélica, sino como solicitud de auxilio judicial por diferentes tipos de interpretación de voluntades testamentarias.
 
Desde el despacho de abogados de Jose Maria Garzon, se ven frecuentemente situaciones similares que por una herencia no sólo se rompe una familia, sino que también se ven destruidos negocios y demás enlaces o vínculos personales. No es por llenar los Juzgados con demandas llenas de razón, sino por intentar respetar la voluntad de un difunto que lo primero que quería era ver a su familia unida.
 
 
Jose Maria Garzon abogado.

www.garzonabogados.com

domingo, 18 de diciembre de 2016

El ADN de condenados por Jose Maria Garzon

            Hoy vamos a hablar de un aspecto poco valorado de la reforma penal del dos mil quince en cuanto al ADN. Ha sido una reforma, la del citado artículo, que ha pasado bastante desapercibida y para mi, aunque he buscado con interés instrumentos para su aplicación no los he encontrado.

            Se trata de la reforma que introduce en nuestra legislación el artículo 129 bis que autoriza como cuestión accesoria a la pena y sólo para determinados delitos la práctica de la prueba de ADN al condenado cuando exista riesgo de reiteración delictiva.

            Llevamos más de un año de vigencia de la ley y no sabemos cuál es el contenido que se ha dado al particular. Y no está exenta de trascendencia práctica puesto que si se presupone una posibilidad de reincidencia en el sujeto la ley permite aplicarle la prueba de ADN para incluir su perfil genético en las bases de datos policiales de ADN.

            Pero es que además dicha prueba, con la nueva legislación puede ser practicada aún en contra del sujeto que haya de someterse a ella. Es decir, con la nueva ley y siempre bajo la tutela judicial se puede compeler al sujeto incluso usando la fuerza a aportar una muestra genética para poder ser contrastada con las existentes en las bases de datos de ADN.

            Pero es más, antes de la citada modificación legislativa cuando un sujeto se negaba a permitir la obtención de muestras genéticas para la práctica de la prueba de contraste de ADN no podía ser obligado a ello, según nos tenía sancionado nuestro Alto Tribunal. ¿Qué implicaba eso? que muchos de los asuntos judiciales habían de ser archivados por falta de pruebas precisamente por este extremo.

            Pero si hoy se tomara dicha muestra a todos aquellos condenados que pudieran haber intervenido en otras acciones delictivas, y que en su momento quedaron archivadas por no disponer de una prueba de ADN con que cotejar las muestras halladas en la escena del crimen, o en el cuerpo o las ropas de la víctima, quizá pudieran reabrirse procesos que pudieran acabar con la condena de un sospechoso.

            Como siempre, una previsión normativa deja sin control su desarrollo posterior.  Deberían existir instrucciones al respecto sobre todo con una publicidad hacia el ciudadano que pudiera observar la evolución de las leyes que hacen sus gobernantes y el seguimiento y aplicación de las mismas que hacen sus jueces.

            Desde luego no nos adentraremos en el proceloso tema de si existía o no la necesidad de esta medida, si bien el bien jurídico, la integridad física, que afecta resulta muy trascendente, si tenemos en cuenta que desde la primera inclusión de calado de la prueba de ADN en nuestro sistema jurídico en el año dos mil tres hemos venido asistiendo, ante la anomia normativa, a una interpretación por los Tribunales y a una legislación para acomodar la anterior interpretación de los Tribunales a la realidad jurídica.

Posibilita esta medida una injerencia que ha sido fruto de discusiones doctrinales importantes hasta esta reforma con la diferencia que en este caso el único fundamento es una previsión de reincidencia sujeta a un más que dudoso criterio de subjetividad.

 Entendemos que el precepto choca frontalmente con lo dispuesto en la Ley General Penitenciaria para la que no se puede limitar los derechos de los condenados más allá de lo que viene recogido en su condena, que en estos casos no lleva aparejada dicha consecuencia accesoria.

Además el hecho de que la pretensión constitucional de la reinserción de los penados en situación de igualdad con sus congéneres en la sociedad en la que se vayan a encontrar insertos parece no muy compatible con la sanción que contempla el citado artículo.

            Sería conveniente una legislación que desarrollara la aplicación del citado precepto y que sirviera para anotar los efectos que de manera incorrecta puede suponer para ciertos sujetos.

            Al hilo de lo que veníamos contando y quizás con cierto encaje en lo anterior tenemos que referirnos a la responsabilidad de los poderes públicos que viene consagrado en nuestra constitución y que sanciona que los particulares tendrán derecho a la indemnización por cualquier lesión que sufran, siempre y cuando dicha lesión sea consecuencia del funcionamiento no normal de la Administración con las exclusiones que vienen asimismo recogidas en la Ley. La Administración penitenciaria también va incluida en dicho precepto.

¿Podríamos entender que de aplicarse la normativa que anteriormente exponíamos y posteriormente se suscitara una cuestión de inconstitucionalidad del citado precepto pudieran tener que ser indemnizados los perjudicados?

 Y ¿podría darse el caso de que al amparo del citado artículo se pudieran rescatar unas diligencias y llevaran tras el correspondiente juicio a la condena de un sujeto al que ya condenado por otra causa se le haya obtenido el perfil genético con el que practicar la prueba de cotejo de ADN?. Si el mencionado art. 189 bis fuera considerado inconstitucional ¿podría decretarse la nulidad de la prueba que de objeto a la mencionada condena?

            Como vemos la introducción de un artículo, a mi juicio muy polémico puede traer una serie de consecuencias legales muy notorias, sobre todo por la sensible naturaleza del sector de la sociedad al que va destinado, con las consecuencias que hemos expuesto anteriormente.


            La función de prevención de la ley es una de las fundamentales que desarrolla pero en este caso no se compadece con lo dispuesto en el artículo. Tampoco lo hace la función retributiva puesto que en el momento de la comisión del delito nada de esto estaba aprobado con lo que mal se podría aplicar. Además ni siquiera, en la mayoría de los casos, a la hora de juzgar al sujeto podría haberse impuesto dicha medida como accesoria a la pena puesto que no estaba contemplada. Hoy no tendría sentido puesto que no sería necesaria para los condenados porque en el supuesto de ser de importancia se efectuará en fase de instrucción y su inclusión en las bases de datos de ADN lo será con vocación de permanencia, al margen de los derechos de acceso y rectificación que le competen al incluído. 

Jose Maria Garzon